Revisión del casco antes de la temporada alta

El verano en la Costa del Sol no perdona. Con el aumento de las temperaturas y la mayor salinidad del agua en los meses de calor, el casco de tu embarcación se enfrenta a su prueba más dura del año. Muchos armadores cometen el error de esperar a que surja una avería grave durante sus vacaciones; sin embargo, realizar una revisión de casco antes de la temporada alta es la mejor inversión para evitar quedarte en tierra cuando más quieres navegar.

¿Cómo saber si tu barco está listo para echarse al agua? Aquí te detallamos las 5 señales de alerta que no debes ignorar.

1. Aparición de ampollas o burbujas pequeñas

Si al limpiar el casco observas pequeñas ampollas bajo el gelcoat, es una señal clara de ósmosis. Este proceso ocurre cuando la humedad penetra en el laminado del casco, provocando una degradación química interna. No lo ignores: cuanto antes se detecte, más sencilla y económica será su corrección, evitando que el problema afecte a la integridad estructural de la fibra a largo plazo.

2. Pérdida de velocidad y mayor consumo de combustible

¿Sientes que el barco no responde igual que el año pasado o notas que consume más combustible para alcanzar la misma velocidad? Es muy probable que tu obra viva esté acumulando una capa excesiva de caracolillo o que el antifouling haya perdido totalmente sus propiedades protectoras, creando una fricción innecesaria contra el casco

3. Grietas o «arrugas» en el gelcoat

El paso del tiempo, los pequeños golpes contra el pantalán o la fatiga estructural provocan fisuras en el gelcoat. Aunque al principio parezcan solo un problema estético, estas grietas son la puerta de entrada para que el agua penetre hacia las capas internas de fibra, pudiendo causar deslaminaciones graves.

4. Vibraciones inusuales o ruidos en la navegación

Si notas vibraciones que antes no existían al acelerar, no siempre es un problema de motor. A veces, la causa está en una mala alineación de los elementos externos o en daños en la estructura del casco y los soportes de los accesorios. Una revisión técnica profesional puede descartar daños estructurales antes de que el problema se convierta en una avería costosa.

5. Ánodos de sacrificio desgastados (o ausentes)

Los ánodos están diseñados para corroerse y proteger las partes metálicas de tu barco. Si al revisar tu casco notas que están completamente desgastados o, peor aún, que no hay ninguno, el riesgo de corrosión galvánica en tu motor, eje o hélice es altísimo. Es la revisión más económica y, a la vez, la que más protege tu inversión.

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En DMT Nautic, somos especialistas en dejar tu embarcación lista para que solo te preocupes de disfrutar de la navegación. Si has detectado alguna de estas señales, no esperes a que llegue la temporada alta y los astilleros estén saturados.

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